La fábrica no es un lugar. Es una forma de hacer. Una actitud. Una “perfo”. Hace tiempo dejé de buscar respuestas en la cabeza. Me cansé de tanto pensar e intelectualizar el arte. Que piensen las máquinas: para eso está la inteligencia artificial. Prefiero actuar. Hacer. Dejar que la materia piense por mí.
Fluyo como el tiempo en el espacio vacío. No me identifico con mis pensamientos porque sé que se generan solos. Lo que busco es estar presente en el proceso: confiar en lo que siento, dejar que las manos trabajen sin interferencia, usar lo que tengo a disposición.
Trabajo con basura. Con los restos de mi propio entorno. Con lo que otros desechan.
Recojo materiales, cartón, envoltorios que están en los contenedores de mi barrio y los transformo. No hay pretensión en eso, sino observación.
Pensar con las manos
El gesto de juntar, seleccionar y recomponer es también una forma de ver. El arte povera hablaba de lo esencial, de la energía contenida en las cosas simples. Yo lo entiendo desde mi calle, desde la esquina y el baldío, desde lo cotidiano.
Mi práctica busca liberar al arte del condicionamiento. Y no hablo solo del sistema, sino del condicionamiento interno: los pensamientos automáticos que nos ahogan, la necesidad de control, la mirada que juzga.
Quiero no querer nada, solo estar disponible para lo que sucede.
El proceso creativo se convierte así en un acto de aceptación. No se trata de imponer una forma, sino de descubrirla. Las cosas no son como uno quiere: son como son. El artista, si está atento, puede ver eso y dejar que suceda.
En ese estado, el tiempo mismo se vuelve el gran artista. Yo solo acompaño su trabajo.
Recojo los rastros que deja, los fragmentos de lo que fue útil y ahora parece muerto.
Al intervenirlos, me reconcilio con lo que está vivo. Como Duchamp con sus ready-mades o los situacionistas en sus derivas, intento crear una situación más que un objeto: un espacio donde mirar se vuelva una experiencia.
La obra, al final, es saber ver. Porque la belleza está en todas partes, solo hay que encontrar los ojos para verla.
Back to Top